La globalización se observa como un proceso intencional,
guiado, como la expresión de un modelo económico que conlleva una ideología
específica y una visión del mundo.
Esta ideología tiene un nombre, se llama capitalismo especulativo, es
decir, el capitalismo en su más reciente fase de desarrollo, en el cual
la expansión de la economía no está ya ligada a la producción sino al
mercado financiero especulativo. Para decirlo más sencillamente, estamos
hablando de la ideología de hacer dinero del dinero, y a nivel cultural,
de la religión del dinero. En la vanguardia de esta ideología están
las corporaciones multinacionales y los bancos. Son instituciones intrínsicamente
trans-nacionales y no están necesariamente ligadas a un país en particular,
aún cuando muchas de ellas tienen sus raíces en Occidente.
El aumento de su poder ha sido ligado directamente a la pérdida de autoridad
y legitimidad de los estados nacionales, un fenómeno característico
de la segunda mitad del siglo pasado. Estas multinacionales y bancos
han tratado de superar y trascender las barreras y restricciones impuestas
por los estados nacionales, y al hacer esto han creado una suerte de
estado paralelo con sus propias reglas y procedimientos. Este estado
paralelo ha alcanzado un nivel increíble de poder. El capital puede
ahora fluir de un país a otro en segundos y hasta los países más poderosos,
e inclusive los bloques regionales, reconocen su incapacidad de controlarlo.
Además de sus propias reglas, las multinacionales y los bancos que dirigen
este proceso de globalización tienen su propia cultura, que esta articulada
como un sistema de valores y conductas. Esta cultura se reproduce a
través de las escuelas y los medios de difusión, gurués y profetas,
que nos explican todos los días que el único valor es el dinero: el
dinero es buscado, multiplicado y adorado; el dinero es el único dios
y por lo tanto lo justifica todo. Ellos continúan hablando de otros
valores-igualdad, oportunidad, democracia-pero debajo de esta gruesa
capa de hipocresía el mensaje sigue siendo el mismo: el único valor
real es el dinero. Queremos simplemente enfatizar que el problema fundamental
de la economía hoy en día no es la producción de la riqueza sino su
distribución. En el ámbito mundial tenemos una enorme capacidad productiva
y un alto excedente, pero la riqueza esta concentrada básicamente en
las manos de unos pocos. El dinero fluye hacia el dinero, y la distancia
entre el segmento más rico de la población y el más pobre aumenta cada
día. Todos sabemos que en este momento histórico existe la posibilidad
técnica de proveer alimento, vivienda, atención médica y condiciones
de vida decentes para todo la población del planeta. Si esto no ocurre
es porque el proceso de globalización no está dirigido a resolver estos
problemas, sino a aumentar el poder y la riqueza de unos pocos. Dos
instituciones internacionales han tenido la responsabilidad fundamental
en la expansión de este proceso de globalización: el Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial. Para competir en esta economía global
los países son presionados a incurrir en créditos enormes a través de
estas organizaciones. En la medida en que el interés de estos créditos
se acumula, el Estado se ve forzado a vender los recursos del país:
sus compañías, sus tierras, sus recursos naturales, hasta que la infraestructura
del país ya no es controlada por su gente sino por instituciones e individuos
extranjeros. Mas de dos docenas de países hoy día utilizan el dólar
como su moneda nacional, de ese modo renunciando a la capacidad de regular
su propia economía. Generaciones
han trabajado muy fuerte para construir algo que es entonces destruido
en unos pocos meses. Hemos visto muchos ejemplos de esto. El dinero
fluye hacia un país si se piensa que se puede ganar algo, pero cuando
el dinero sale, la economía del país sufre un colapso sin consideración
alguna por los afectados. Este modelo de globalización se ha convertido
en el modelo de vida ganador, un modelo que se difunde hasta las partes
más remotas del globo. El ser humano, el medio ambiente, las culturas,
son todos considerados como aspectos secundarios que pueden ser utilizados
o destruidos si se convierten en un impedimento para este proceso, cuya
fuerza aumenta por al creencia general de que no existe otra alternativa.
En Argentina se vive con claridad este proceso conducido por el Fondo
Monetario Internacional quien continua gobernado el país, y los medios
de comunicación mas importantes como la prensa escrita, las radios y
canales de televisión. Ellos siguen hablando de AYUDA económica, cuando
se sabe que continua el saqueo y los prestamos usureros. Tambien escriben,
repiten y dicen los medios de comunicación que el problema argentino
no es ECONOMICO sino que es político, obedeciendo sus ordenes. Claro,
sí, hubo militares vendepatria, hay politicos corruptos como Alfonsín,
Menem, De La Rua y jueces complacientes, sí, eso es cierto, pero el
problema señores del FMI es ECONOMICO y generado por ustedes. El pueblo
argentino lo sabe muy bien, porque hay desocupacion, hambre, y ademas
ustedes les robaron su dinero y sus empresas. Hoy hay gobierno, no hay
congreso, no hay justicia, no hay sindicato que apoye al pueblo. Quedan
muy pocos legisladores, sin estructuras mafiosas, que son patriotas,
pero no llegan a la gente. El dinero compro todo. Pero hay algo con
que ustedes no contaban: con el PUEBLO ARGENTINO, un pueblo inteligente
que sabe lo que tiene que hacer. Estos "sudacas" se sabrán defender.
De aquí en mas, los argentinos son el espejo en donde se mira AMERICA
LATINA y otros paises del mundo.