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A
GLORIA FUERTES, POETA GRANDE
-¡Mientras haya guerras comeré pájaros fritos!
Antología y poemas del suburbio.
Los
huérfanos huelen a madre,
los pobres a humo,
los ricos a brea
y el corazón a penumbra alegre
cuando caminas sola y poeta,
haciendo del verso derroche en pecho,
fractura y chiste,
mientras señalas con dedo gordo del pie
la falta,
tu nariz que denuncia, payasa y sabia,
pasada de tiesto,
salida de rosca,
el rojo hambriento de hambre y de hombres.
-¡Pecado,
pecado, esa mujer trae el coño en la boca!
y lo anuncia con parabienes y cuchufletas,
y te lo entrega oloroso y tierno, entero y sabio, sin venta
ni circunspecto
asomo,
y al tiempo ejerces
enorme y divina Gloria, Cristo gigante de la gente buena,
y de los gatos,
y de las anginas,
y del color natural y humano,
esa condición tuya que te impusieron a muerdos
dices,
y con ella brincas rimas y fumas
pasada
de meta,
amándolo todo,
y pides botas para descalzos
-que todavía hay muchos-
que votos no,
que no te dan,
que no te importan
de los señores aplausos ni distinciones
que
tú superas, niña gigante, profeta Gloria.
Comerás
pájaros fritos y yo culebras de alcanfor
mientras duren espasmos e iniquidades;
que se prohíban los vuelos mientras mueren poetas
de lo bueno y de los mendigos,
de los jóvenes descalabrados,
de las gentes sin amor y sin posibles,
la carne y verso de tu sabia pirueta.
contra corriente,
como las truchas.
¡A las almas! pues,
y al derroche de hilo bebido,
tu consejo,
tu acontecer sabio y denuncia arremetida,
mujer de verso en pecho
y de vuelo gigante.
Que inventen ellos
y que tú nos cuentes
en el ritmo grave de tu puro organillo,
al amparo y fisura del corazón
y a lápiz,
ese chotis tan tuyo,
incisivo y valiente.
de Códigos de barras (inédito)
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