|
Si
las televisiones gozaran de cierto porte antropomórfico y pudieran
comprar en los supermercados y hacer colas en sus ratos de ocio
y participar de esa gran fiesta social que son los atascos automovilísticos,
y en definitiva pudieran llegar a gozar de algún tipo de autonomía,
sus manifestaciones comunicativas se situarían sin duda en el plano
de la imbecilidad absoluta, como la de los hombres que pretenden
imitar. su aire ausente y autocomplaciente no tendría nada que ver
con la introspección, sino con la estupidez. un auténtico homenaje
al autismo descerebrado y catódico.
Me sumo al acto celebratorio pintando estos seres televisión alucinados
y ensimismados, haciendo mi homenaje particular (y cannábico) a
la hecatombe intelectual que mata al verbo, que por cierto tampoco
ha demostrado que sirva para nada útil -aparte de para decirnos
pendejadas unos a los otros-, y que saluda de manera entusiasta
estos nuevos tiempos de afasia mental que caracteriza esta nueva
sociedad de televidentes. estaremos asistiendo atónitos a un despliegue
sin precedentes del hecho evolutivo? una cosa nada más para terminar.
la televisión no hace idiota a la gente. la mayoría de la gente
es idiota incluso sin televisión. pero eso seguramente es otra historia.
(Ruben Bonet)
|