Estuviste sola de ti...
Estuviste sola de ti por mucho tiempo,
buscándote en mí a todas horas.
Decías que te faltaba, mirándome a los ojos;
decías: ¡me faltas! cuando tenías tus manos
en las mías.
Jamás te falté,
tú más que nadie lo sabe.
Jamás mis manos se separaron de tus
hombros
y mi mirada nunca dejó de cuidar tu
espalda.
Estuviste sola de ti por mucho tiempo.
Yo te guardé en mis brazos para que no te
pasara nada;
abracé tu alma en mí, para que el mundo
exterior no la tocara.
Nunca te falté, estuve contigo más que tu
propio cuerpo.
Te faltabas tú.
Por eso te dije, por eso aquí lo repito:
aquellas lágrimas que derramabas en el vacío
de la noche
aquellas lágrimas que te dolían, que me
dolían más a mí,
no eran por mi culpa.
Cada
quinientos años
Cada quinientos años, alguien desafía
las olas,
lanza gritos desde la orilla,
intenta apagar las aguas con su fuego.
Y
el viento reparte la tormenta por el
mundo,
cuando se siembra una historia en el mar.