La
mujer puede aprender de sus hijos. El varón y/o la mujer suelen
reproducir un deseo de liberación en ellos.
En
una entrevista realizada a comienzos de los 70 a la filósofa y escritora
de "El Segundo Sexo", dice Beauvoir: "El proyecto de crear albergues
para las mujeres maltratadas es particularmente importante porque, al
igual que en el aborto, el problema de la violencia concierne a casi
todas las mujeres, independientemente de su clase social. Desborda las
fronteras de clase. Las mujeres son maltratadas por sus maridos tanto
si son jueces o magistrados como se trata de obreros. Así pues nosotras
hemos lanzado un S.O.S. Mujeres Maltratadas y buscamos lugares para
dar cobijo a una mujer y a sus hijos que no pueden regresar a casa porque
su marido las amenaza, a veces, de muerte".
Ahora, en el año 2002, una red organizada de mujeres españolas que luchan
contra la violencia de género intenta recabar 500.000 firmas para llevar
al Parlamento una propuesta de ley Integral, que supere de un
vez por todas el voluntarismo como único medio secular de remediar un
problema social cronificado, que afecta potencialmente a la mitad de
la población de nuestro país. Si la estadística de casos es creciente
por el sólo hecho de que se manifiesta en denuncias ante los juzgados,
hay que temer muchos otros incofesos, ocultos tras la vergüenza, la
represión y el miedo. En España, donde la mujer ocupa cuotas de poder
institucional mínimas, aunque en un ascenso constante, cabría esperar
líneas de actuación política más radicales contra este prejuicio mortal
al que no se le ajusta la eufemística denominación de "violencia domestica".
¿Desde cuándo torturar y/o matar a un compañero de oficina se considera
violencia laboral, sino un delito de lesiones y/o de asesinato u homicidio?
Entonces ¿por qué maltratar y/o matar a la pareja es violencia doméstica?
La unica violencia doméstica que reconozco la produce la Televisión.
La violencia contra mujeres como contra varones se unifica en las actuaciones
penales, independientemente del ámbito en que se origine, y en todo
caso cabe esperar que las penas se agraven cuando se ejerce sobre personas
indefensas, ya amenazadas, contra las que resulta tan fácil atentar,
a veces, hasta la muerte. El parricidio como el uxoricidio existen más
allá de la atenuación que sugiere esta categoría disuasoria de la jerga
de los Medios de Comunicación masivos
La
puesta en escena -que no denuncia- a cargo de la Televisión pone rostro
y subtítulo a este drama social, virtualizándolo, desterrándolo de su
lugar central, de su verdadero espacio: la realidad social inmediata
de nuestro país: ese paraíso democrático con/sin cuento. Un relato casual
que acapara, de vez en cuando, los titulares de sucesos de los Informativos
televisuales, espacio privilegiado que compartimos con las videoguerras
humanitarias, las catástrofes supuestamente naturales, pero que se originan
en otras cumbres y a escala política transnacional, los accidentes laborales
planificados sin casco o la mortalidad en las autopistas y no precisamente
en las de la información. "Daños colaterales" en fin que apenas empañan
este progreso desenfrenado, cuya leyenda discurre por un circuito cerrado
de pantallas desde los gabinetes gubernamentales de la Seguridad Interior
y las cajas negras de los dispositivos audiovisuales hasta los aparatos
de televisión instalados en la sala de estar de nuestros hogares.
Si no fuera suficiente privilegio figurar como recurso en un almacén
de noticias de relleno en las agendas informativas, en las parrillas
de programación, en las que nos consumimos, se nos provee de una descarga
diaria de somníferos "del rosa al amarillo"; la ingesta sobredosificada
de una droga de diseño (que por cierto pagamos con la compra del detergente)
que hace estallar las neuronas de la conciencia de lo real y hasta de
nosotros mismos.
Los valores de dignidad e igualdad, que la mujer discurrió ante el varón
durante más de 170 años, reescritos hoy en 625 líneas repletas de chismes
que nos desacreditan, rebajándonos al nivel de esos mascarones tallados
en una mitología de pasarela, presentadoras sin corazón con pretensiones
de conducir una nave que no va. La descalificación del discurso feminista
de igualdad y la espectacularización de una tragedia -que es el correlato
de esa descalificación- quizás convengan a los programadores de las
cadenas de televisión enganchados al formato "gore" de las realidades
sociales, pero las experiencias que no nos permiten vivir en igualdad
o aún peor, que amenazan nuestra vida, no deben dirimirse en los platós
sino en el Parlamento, al menos mientras sigan empeñados en desfigurarnos.
Continúa Simone de Beauvoir diciendo: "Las feministas rehúsan ser mujeres
alibis (coartada) como yo lo fui. El sexismo es realmente un hábito.
¡Hay que luchar!"
El día que consigamos cumplimentar el trámite parlamentario que exije
500.000 firmas, las voces de decenas de millones de mujeres tendrían
que conmover los cimientos del edificio que testimonia la soberanía
nacional, pues hasta que se apruebe por mayoría suficiente una ley integral
plenamente aplicable que erradique la tortura y el asesinato de mujeres,
la mitad de la población no podrá considerarlo Cámara de representación
de todos los españoles.