A veces dejo que la fiera
meta su pata por la ventana
y me revuelva la sopa,
luego, cuando se aleja otra vez
hacia la melancolía,
queda un rastro de pelos en mi plato,
una navegación a la deriva,
un idioma extraño y necesario.
Un
bosque se abre camino en la palabra cuando alguien saluda respetuosamente
a un insecto.
Existió en otro tiempo un lugar
donde cada pétalo caído era enterrado
en una pequeña tumba de cristal.
Escojo
ser en el margen como única posibilidad de existencia.
Sé
que en esta hora frágil del día, más débiles
que el más pequeño de los pájaros, no sería
necesario un huracán para vencernos, la más leve brisa
podría derribarnos.
Cuando la lluvia se ha ido
Cuando
la lluvia se ha ido
he salido descalza al exterior,
el olor a tierra mojada era tan intenso
parecía que toda la montaña
latía con fuerza dentro de mi estómago.
He
sentido entonces mi silencio emocionado
como un manzano mecido por la brisa.
Luego me he arrodillado
y he estado comiendo tierra
hasta que dentro de ella he oído cantar
a mis abuelos.
Nombrar
la realidad política de mi país con un lenguaje
alejado de la costumbre, por ejemplo a través del lenguaje
especializado de los forenses.